El mercado laboral atraviesa una transformación que podría modificar de manera profunda la composición de las empresas durante las próximas décadas.
La combinación entre una menor cantidad de nacimientos, el aumento de la expectativa de vida y los cambios tecnológicos está generando un escenario en el que habrá proporcionalmente menos jóvenes disponibles para incorporarse al mundo del trabajo.
Al mismo tiempo, la cantidad de personas mayores que continúan activas laboralmente podría aumentar. Las proyecciones analizadas por especialistas anticipan una mayor participación de trabajadores de más de 65 años.
A este proceso se suma el avance de la inteligencia artificial, que está modificando las tareas que realizan millones de trabajadores y puede tener un impacto particularmente fuerte sobre quienes recién intentan ingresar al mercado laboral.
Las empresas deberán adaptarse a una fuerza de trabajo con edades más diversas y, al mismo tiempo, incorporar herramientas tecnológicas capaces de modificar puestos y procesos.
La experiencia de los trabajadores mayores podría adquirir un nuevo valor en sectores donde el conocimiento acumulado resulte difícil de reemplazar mediante sistemas automatizados.
El desafío será encontrar un equilibrio entre tecnología, experiencia y nuevas oportunidades para los jóvenes, en un mercado laboral que podría tener una estructura muy diferente de la actual.
